Anko

La palabra Anko, en la lengua indígena, significa “agua en altura”. En una tierra como ésta, desértica y accidentada, localizar un “hueco” en la montaña significa encontrar un oasis. Un santuario donde protegerse de las fuerzas de la naturaleza.

Alejandro Sejanovich a traves de su experiencia tuvo la oportunidad de conocer profundamente los diversos viñedos y productores del país. Gracias a esto conoce Estancia Los Cardones en Tolombón. Es así como se asocian con la familia Saavedra Azcona, viticultores de Salta, y deciden dar el nombre de Anko a su bodega.

Los viñedos cultivados por Fernando Saavedra son el punto de partida para este proyecto. Basado en una viticultura épica, casi dramática, en algunos de los viñedos más singulares de esta región noroeste de Argentina. El ejemplo de este trabajo es el vino que procede de la Estancia Los Cardones, con tierras situadas a 1.600 metros de altura, en la ladera Este de los Valles Calchaquies.

Son tierras aisladas en la zona de Tolombón (famosa por su valor arqueológico), a unos 15 kilómetros al sur de Cafayate. Un viñedo de suelos de piedra laja dentada que otorga una marcada acidez a los vinos del lugar; y tiene una importante particularidad: la viticultura en la región de Salta se desarrolla sobre las laderas al oeste del valle, ya que es allí donde llega el agua del deshielo de la montaña.

Esta es la única parcela en el lado Este y eso, en una región como Salta, es lo mismo que dar una vuelta en esta épica viticultura, casi sufrida y punzante, donde las uvas se esfuerzan por sobrevivir a las más extremas condiciones de altitud y radiación Solar, y los frutos de las viñas se ofrecen como clara expresión de esta supervivencia.

Una viticultura dramática, repetimos, en busca de un vino excepcional como Estancia Los Cardones Tigerstone Malbec, procedente del escaso rendimiento de menos de un kilo por planta.

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